México-EU, relación de altibajos
Ambas naciones no han podido consolidar a la fecha una agenda bilateral consistente que otorgue mayores beneficios, señalan diplomáticos, funcionarios y académicosPese a la vecindad que los hace compartir más de 3 mil kilómetros de frontera, las estrechas relaciones mantenidas por años y la presencia de más de 25 millones de personas de origen mexicano en territorio estadounidense, México y Estados Unidos no han podido consolidar a la fecha una agenda bilateral consistente que otorgue mayores beneficios mutuos.
A través de los años, la relación ha tenido altibajos, en los que ambas naciones no terminan de reconocerse como aliados permanentes o interlocutores confiables. A los gobiernos les ha costado trabajo identificar los retos y problemas comunes y establecer polÃticas de largo plazo para atajarlos.
Diplomáticos, funcionarios y académicos debatieron en un foro convocado por EL UNIVERSAL sobre las complejas relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos y coincidieron en que hace falta trabajar a profundidad en el conocimiento mutuo y en los lazos de comunicación que existen entre los paÃses.
Pero al tiempo de continuar el trabajo en una agenda común, las relaciones en los dos años por venir deben considerarse de "un muy moderado a un moderado optimismo", según la expresión utilizada por el subsecretario para América del Norte de la CancillerÃa, Gerónimo Gutiérrez, a quien le tocó vivir el enfriamiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos a causa del rechazo de México a la intervención militar en Irak el año pasado.
En el foro de PolÃtica Exterior, MéxicoEstados Unidos , Andrés Rozental, subsecretario de Relaciones Exteriores en la administración del presidente Carlos Salinas de Gortari, hizo una severa critica a la relación establecida entre México y Estados Unidos, pues, dijo, ninguna de las dos naciones asume el costo polÃtico de ceder en los temas de seguridad y migración.
"México quiere que nos ayuden a la prosperidad y a un acuerdo migratorio, pero sin costos polÃticos, sin agresiones. Estados Unidos quiere un vecino estable, seguro, mano de obra barata, pero sin pagar el costo de un acuerdo migratorio", subrayó el embajador.
Gerónimo Gutiérrez, por su parte, consideró que el horizonte de la relación y la agenda tendrá que verse desde una perspectiva de moderado optimismo, porque Estados Unidos vive un estado de excepción en términos de su seguridad que se traduce en mayor control poblacional y territorial, a lo que se agrega la dinámica del proceso electoral del próximo 2 de noviembre.
Para Andrés Rozental, actual presidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales, la coyuntura de Estados Unidos provocada por la lucha terrorista, que ha hecho que la seguridad sea su prioridad, más que un obstáculo debe ser una oportunidad que México debe aprovechar y convencer en este sentido a los estadounidenses de que la seguridad interna de ese paÃs será posible si México está incluido en la discusión.
El tema migratorio, incluso, puede ser aprovechado en estos momentos en que hay un consenso entre los diversos actores de las naciones para discutirlo, opinó Miguel Monterrubio, coordinador de asesores de la subsecretarÃa para América del Norte.
Un escenario menos optimista fue planteado por Jorge Montaño y Jesús Reyes Heroles, quienes fueron embajadores de México en Estados Unidos, durante las administraciones de Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, respectivamente. Consideraron que México no podrá avanzar en su polÃtica exterior con Estados Unidos hasta que realmente se conozca y reconozca a su interlocutor, al mismo tiempo que se trabaja para conseguir objetivos especÃficos.
Montaño, embajador en Washington durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC), fue más severo al decir que la actitud introspectiva de Estados Unidos, agudizada el 11 de septiembre de 2001, ha provocado que entre los gobiernos no haya diálogo sino un monólogo, porque "no hay posibilidades de que se nos escuche".
A decir de Juan Rebolledo Gout, subsecretario para América del Norte y Europa en los dos años finales del gobierno de Ernesto Zedillo, los problemas que aún se tienen pendientes con el paÃs vecino, entre otros, son los secuestros, los recursos transfronterizos y la inconclusa delimitación del Golfo de México.
Rebolledo Gout, quien mantuvo una estrecha relación con el gobierno del presidente Bill Clinton, planteó que México debe identificar dónde están sus potencialidades y los espacios de oportunidad para repuntar en su relación con Norteamérica.
Especialistas, como Susana Chacón, académica del Instituto Tecnológico de Monterrey, y Enrique Hidalgo Noriega, miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales, coincidieron en que la polÃtica exterior de México debe definirse por los intereses que se tienen con Estados Unidos, sin olvidar el contexto internacional en el que México tiene una presencia cada vez mayor.
Los internacionalistas coincidieron en que México y Estados Unidos deben definir qué tipo de relación es la que pretenden tener y avanzar en sus diversos sectores hacia una integración más allá de lo logrado por el Tratado del Libre Comercio (TLC), que fue uno de los temas que durante su negociación se logró colocar como tema fundamental en la relación de ambos paÃses.
Incluso, dijeron, primero tendrán que identificarse como interlocutores de un proceso de integración regional que lleve a las naciones a aprovechar la vecindad geográfica y conseguir beneficios mutuos, salvaguardando los intereses nacionales.
Por lo pronto, lo que sà quedó definido, en voz del subsecretario Gerónimo Gutiérrez, fueron las lÃneas de trabajo que impulsará Luis Ernesto Derbez, secretario de Relaciones Exteriores, en la relación con Estados Unidos: considerar la multiplicidad de actores que intervienen en la relación bilateral; avanzar en la agenda migratoria "posterior al 11 de septiembre", y definir qué sigue en el proceso de integración regional después del TLC.
Asimismo, eliminar los obstáculos que impiden el incremento de las inversiones y el desarrollo económico; lograr un acercamiento con las comunidades mexicanas radicadas en Estados Unidos, y continuar el proceso de institucionalización del TLC iniciado en 1994.
Frente al proceso electoral estadounidense que culminará el 2 de noviembre próximo, el investigador Hidalgo Noriega consideró que, de ganar las elecciones, la prioridad del candidato demócrata John Kerry será Europa y Corea del Norte, "sacando de su radar a México".
Pero, dijo el embajador Montaño, si la columna vertebral de los problemas de Estados Unidos es la seguridad, la forma de actuar de quien resulte electo "va a ser exactamente la misma" y en lo que toca a la agenda con México "no va a haber cambios".


