El pasado 27 de abril la Cámara de Diputados aprobó por 421 votos de todos los grupos parlamentarios modificaciones al formato del informe presidencial, para que el titular del Ejecutivo escuche en el salón de Plenos los posicionamientos de los partidos políticos. Sin embargo, la minuta que incluye reformas al artículo séptimo de la Ley Orgánica del Congreso fue enviada al Senado de la República y actualmente no se ha discutido en las comisiones a las que fue turnada: Estudios Legislativos, y Reglamentos y Prácticas Parlamentarias.
El senador priísta Antonio García Torres, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, informó que no ha sesionado la comisión, "pero no ha habido un cabildeo de ninguna fracción parlamentaria sobre este asunto".
Consideró que el tema tiene un contenido "altamente político y por ello no se ha tocado, no ha habido participación de ninguna bancada".
Y aunque el grupo parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados votó a favor del proyecto de reforma, el mismo partido en el Senado no ha mostrado interés en impulsar esta propuesta.
Felipe de Jesús Vicencio Álvarez, senador panista, comentó que el proyecto no se ha presentado al Pleno "porque no se considera de interés, urgente o conveniente o porque algunos que son mayoría piensan que no es conveniente".
Cambios frustrados
El pasado 28 de julio, durante la sesión del periodo extraordinario de sesiones, el diputado perredista Gilberto Ensástiga propuso incluir en la agenda la reforma al formato del informe presidencial.
Pero nuevamente, como ocurrió en 2001, panistas y priístas desecharon la propuesta. Incluso, debido a la negativa del PAN, el diputado perredista Pablo Gómez acusó a los panistas de sufrir "el síndrome de la Chimoltrufia: como dicen que sí, dicen que no", porque durante el periodo ordinario habían apoyado la reforma y después no.
El coordinador de los senadores panistas, Diego Fernández de Cevallos, respondió: "Con provocaciones, vulgaridades y majaderías no se pide un voto al PAN".
Los senadores del PRI y del PAN consideran que todavía continuará la discusión en torno al tema. En otras ocasiones, legisladores han señalado incluso que no habría necesidad de que el Presidente diera lectura al informe; sería suficiente con la entrega por escrito del mismo.