Alfonso Durazo Montaño, quien era el secretario particular del presidente Vicente Fox, renunció a su cargo por considerar, entre otras razones, que en el Ejecutivo Federal hay una actitud "permisiva" en las eventuales aspiraciones presidenciales de su esposa, Marta Sahagún, y porque desde su opinión el Presidente no puede tener proyecto político después de gobernar al país. En su renuncia de 19 páginas y con fecha del 22 de junio del 2004, consideró que aunque el país está preparado para que una mujer llegue a la Presidencia, "no lo está para que el Presidente deje a su esposa de presidenta".
Y agregó que a pesar de que hay condiciones para lograr la continuidad del PAN como partido en el poder, no las hay para la candidatura presidencial de la primera dama.
Durazo dijo a Fox que es "nula la tolerancia de los mexicanos a tentaciones dinásticas", y que no le sorprendería que las reacciones llegaran, incluso, a la violencia política.
También auguró tiempos difíciles, y sostuvo que hoy se percibe un ambiente de confusión y tensión crecientes en el que todas las fuerzas políticas tocan "tambores de guerra".
Criticó a Fox el haber pretendido abordar todos los pendientes históricos al mismo tiempo, y que a pesar de que hay iniciativas válidas "violentan coyunturalmente todos los esfuerzos de coordinación y acuerdo político".
Le aseguró a Fox que es "prácticamente imposible" ser exitoso en una estrategia de confrontar al Congreso cuando se está viviendo por primera vez la separación de poderes.
Incluso le dijo que la falta de coordinación en el gobierno ha terminado por confrontar a miembros del gabinete. Sobredimensionar los logros de su gobierno sólo erosiona su credibilidad, advirtió en su carta.
En la misiva, dijo que el país reclama un presidente neutral respecto al proceso de sucesión, y lo responsabilizó de actuar más bajo la lógica histórica del viejo sistema, de designar a su sucesor, que en la lógica de una etapa de transición.
Le recordó que el poder presidencial es constitucionalmente "indivisible" y que es necesario acabar con la idea de que se ejerce en pareja.
Desde el inicio de la administración Durazo se hizo cargo de la secretaría particular, y el 29 de julio de 2003 asumió la vocería.
En esa fecha anunció la reestructuración de la secretaría particular y absorbió las funciones de la Coordinación General de Comunicación.
"Es rechazable la eventual participación del gobierno en el proceso de sucesión, porque va a contrapelo de la ética del cambio", recriminó a Fox, a quien le dijo en la misiva que el enrarecimiento del ambiente político nacional está íntimamente vinculado con el proceso de sucesión.
"Si no hay legalidad, equidad, democracia y arbitraje presidencial imparcial, la disputa electoral del 2006 podría llegar a convertirse en una repetición de las viejas y nocivas rondas de desconfianza sobre los resultados electorales", recalcó.
Dijo que a Fox Quesada no se le acepta como un árbitro político imparcial porque se asume que es parte interesada en la contienda.
"El Presidente debe salirse del campo de juego y tomar el silbato de árbitro, debe desplazarse completamente hacia su condición de jefe de Estado y asumir su rol de conciliador", señaló Durazo.
"Esta renuncia no me convertirá en un francotirador temerario una vez fuera del equipo, mucho menos en un infidente", dijo Durazo, quien aseguró que nunca aprovechó la oportunidad de acercarse al oído presidencial para intrigar.