Se estima que en México hay un millón 200 mil enfermos de hepatitis C, enfermedad que ha ocasionado más fallecimientos que el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida en el mundo. Cipriano Borges Cordero, investigador de la Dirección General de Servicios Médicos de la UNAM indicó que por sus características y alta mortandad, la hepatitis C ha sido denominada "la pandemia silenciosa del milenio".
"Infecta muchas veces más gente que el virus que causa el sida", dijo.
Hasta el momento, la morbilidad mundial por esta enfermedad fluctúa entre 170 a 300 millones de personas; en Estados Unidos se encuentran los rangos entre 15 y 19 millones de personas y en México asciende a un millón 200 mil.
Sólo 20 por ciento de los infectados son capaces de depurar el virus y curarse, pero aún no se ha desarrollado una vacuna.
Esta enfermedad es un virus que puede conducir al daño serio, permanente del hígado, y en muchos casos la muerte.
Hay por lo menos seis virus identificados que pueden causar enfermedad del hígado: hepatitis A, B, C, D, E y G, que varían en su severidad y características. La hepatitis C, a diferencia de los otros tipos virales, es muy difícil que el sistema inmune la supere.
De ahí, explicó Borges Cordero, que esta enfermedad sea la causa de 20 por ciento de las hepatitis agudas; 70 por ciento de las crónicas, 40 por ciento de las cirrosis, 60 por ciento de las de carcinoma hepatocelular y 30 por ciento de los trasplantes hepáticos.
El curso de la enfermedad varía de acuerdo con la carga viral, la ingesta de alcohol, la infección de otros organismos patógenos y otras variables.
El virus de la hepatitis C fue identificado en 1989, pero se estima que la mayoría de las personas que adquirieron esta infección fue hace más de 20 años.
En el caso de México las transfusiones de sangre explican casi 10 por ciento de todas las causas de hepatitis C. Antes de 1990 no había pruebas para la hepatitis C en sangre donada, y entre el riesgo de la infección estaban 8 por ciento y 10 por ciento . Desde 1993 el riesgo ha sido insignificante, pero comienzan a descubrirse los casos de personas que desde hace 20 años se infectaron por este virus, que se presenta de manera asintomática y que sólo se reconoce cuando ha causado daños significativos al hígado.
Para Borges Cordero esta enfermedad es un problema de salud pública, pues sólo 20 por ciento de los infectados son capaces de depurar el virus y curarse, pero aún no se ha desarrollado una vacuna.
Sin la intervención rápida para acortar la extensión de la enfermedad, el índice de mortalidad de la hepatitis C sobrepasa los casos de fallecimientos de sida.
No obstante, aclaró que existen riesgos de que esta enfermedad se propague, pues hay personas que desconocen que son portadores de hepatitis C, entre los que pueden estar usuarios de drogas inyectables, los que gustan de tatuarse, los que tienen relaciones sexuales sin protección (condón) y los que incurren en prácticas promiscuas.
Los síntomas más comunes de este mal son fatiga, fiebre, pérdida de apetito, dolor abdominal, náuseas y a veces diarrea.
La hepatitis C, conjuntamente con la B, abarca 75 por ciento de todos los casos de la enfermedad del hígado alrededor del mundo.
A pesar de que no hay una vacuna contra este virus, una persona a la que se le detecta a tiempo puede recuperarse.
Respecto a la hepatitis B, que tiene capacidad para producir infección hepática persistente y cáncer de hígado, comentó que en Estados Unidos la padecen 5 millones de personas, mientras en México entre 5 por ciento y 10 por ciento de la población la desarrolla.
Sobre la hepatitis A, cuyo microorganismo causante fue identificado en 1973, el médico recordó que es un padecimiento endémico en niños y adolescentes, porque 90 por ciento de los adultos ha desarrollado anticuerpos; su tipo fulminante sólo se presenta en 1 por ciento de los afectados.