El gobierno federal se vio obligado a recurrir a la iniciativa privada y ONG para que le ayuden a comprar terrenos y mantener una mínima parte de la reserva de la biosfera de la Sierra Gorda, Querétaro, en un intento por recuperar bosques de niebla, cuya vocación es la captación de grandes cantidades de agua y que están a punto de la extinción. Se estima que este tipo de bosque representaba originalmente sólo 1 por ciento del territorio nacional dos millones de hectáreas de las que actualmente sólo queda la mitad, a decir del investigador Anthony Challenger.
Este tipo de bosques se distribuye en los estados de Oaxaca, Veracruz y Querétaro, y su peculiaridad es que albergan 10 por ciento de la flora de México, es decir, unas tres mil especies, de las cuales 30 por ciento sólo se encuentran en nuestro país.
La reserva de la Sierra Gorda tiene alrededor de 380 mil hectáreas que se distribuyen principalmente en el norte de Querétaro e incluye 14 ecosistemas entre los cuales está el bosque de niebla.
Carece de una zona de amortiguamiento, es decir, una especie de cinturón natural donde habitan las comunidades y en el que se permiten algunas actividades de explotación, lo que acelera su deterioro.
Ahora, con el apoyo de la transnacional Bimbo, a través de su organización Reforestamos México AC, y otras dos organizaciones ambientalistas, la dirección de la Reserva que depende de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) propone adquirir 660 hectáreas de bosque actualmente en manos de particulares para incorporarlas a la conservación debido a que esas tierras concentran la mayor riqueza del lugar.
El valor de los predios por adquirir suma un millón 320 mil pesos.
De esa cantidad, Bimbo aportará una cuarta parte, con la posibilidad de que esa inversión sea cien por ciento deducible de impuestos.
Además, las tres organizaciones Grupo Ecológico Sierra Gorda IAP; Joya del Hielo AC y Reforestamos México se comprometen a dedicar esos espacios exclusivamente para la conservación y a protegerlos mediante acciones preventivas, vigilancia y monitoreo constantes.
En caso de desaparecer como organizaciones, están obligadas a entregar las tierras adquiridas a otras organizaciones con similares propósitos.
Asimismo, convocarán a más empresas y público en general para que se sumen a estos esfuerzos y reunir el millón de pesos que falta.
Fábrica de agua
Después de Chiapas, la Sierra Gorda es considerada la segunda región de mayor biodiversidad del país, con 131 especies de mamíferos, 355 de aves, 23 de anfibios y 71 de reptiles, entre ellos el jaguar, la guacamaya verde, el oso negro y el mono araña.
La importancia de conservar los bosques de niebla afirma Martha Isabel Ruiz Corzo, directora de la Reserva estriba en que aquí se capta más cantidad de agua por hectárea.
De hecho, como parte de la "Cruzada por los Bosques y el Agua" que inició el año pasado, el gobierno federal promueve el proyecto "Fábricas de agua" que involucra la reforestación de 60 montañas, de todo el país, dos de ellas ubicadas en la Sierra Gorda (Cerro Grande y Ojo de Agua).
Estas montañas estarán sujetas a una reforestación intensiva para garantizar el abasto de agua y la generación de oxígeno en las entidades con más población y actividad económica a nivel nacional.
Tráfico indiscriminado
Aquí casi no hay indígenas. Habitan menos de cien mil mestizos que, además de ser ganaderos, se dedican a la agricultura y al aprovechamiento forestal.
En su mayoría, son gente adulta y mujeres. Los jóvenes han emigrado a Estados Unidos y esta situación incrementa la posibilidad de que los propietarios decidan vender sus tierras al estar imposibilitados de trabajarlas.
La dirección de la reserva, afirma que existe disposición de los propietarios a vender sus terrenos. Incluso, hay una oferta importante de tierras en venta; pero no se cuenta con el presupuesto para adquirirlas.
La falta de recursos, y de organización, favorecen incluso, prácticas ilegales como la extracción de especies para la venta clandestina y el tráfico de las mismas a la Unión Americana o Europa.
También, la abundancia de encinos, provoca tala clandestina e indiscriminada, sin que nadie proteste por ello, mientras que la autoridad ambiental con sus 557 inspectores para vigilar 141 millones de hectáreas de superficie forestal (254 mil hectáreas por inspector), se ve imposibilitada para frenar estos saqueos.
Las autoridades advierten que la ganadería es el principal "enemigo" de las especies que habitan la Sierra Gorda, cuya fauna osos, pumas y jaguares son cazados por los ejidatarios, quienes los ven como una amenaza para sus reces y animales de granja.
Además, extensas superficies son desmontadas para pastoreo, lo que provoca la pérdida de la cubierta forestal y, con ella, la extinción o reducción de poblaciones de flora y fauna.