Veracruz, Ver.- Activistas de la organización Greenpeace México abordaron el barco Ikan Altamira , procedente de Estados Unidos y con bandera de Singapur, y se encadenaron a su ancla para evitar que atracara en el muelle de Veracruz y descargara 40 mil toneladas de maíz amarillo transgénico. "Alto al comercio opresor", rezaba una manta que los activistas colocaron a un costado de la nave contratada por la empresa Cargill y a la que subieron luego de transportarse a bordo de lanchas rápidas y de la embarcación Artic Sunrise de esa organización ecologista.
A las 6:50 horas de ayer viernes, los activistas de Greenpeace bloquearon el paso del Ikan Altamira cuando se dirigía al muelle, por considerar que con el desembarco del maíz transgénico se violaría el Protocolo de Cartagena, firmado en enero de 2000 en Montreal, Canadá, por 130 países, incluido México.
El acuerdo establece que todos los países tienen derecho a rechazar los organismos genéticamente manipulados y entró en vigor el 11 de septiembre pasado.
Dos activistas de Greenpeace, apoyados por varios de sus compañeros a bordo de tres lanchas rápidas, treparon por el ancla del barco y colocaron una enorme manta con la leyenda "Stop Forged Trade" (Alto al Comercio Opresor).
"Las consecuencias para los humanos de consumir esto es una gran interrogante, porque el comercio mundial de transgénicos avanzó antes que los cuestionamientos sobre sus implicaciones en la salud", dijo Liza Covantes, coordinadora de la campaña de Ingeniería Genética de Greenapeace.
Se trató, según informó, de impedir que se viole el Protocolo, pues México signó ese tratado internacional y sus disposiciones se convierten en una ley nacional que debe respetarse y que incluso penalizarse.
La dirigente indicó que el Código Penal Federal, en su artículo 420, establece que "toda importación de transgénicos que pueda dañar la biodiversidad y que viole la legislación existente será considerado un delito federal".
Covantes consideró que el gobierno mexicano tiene la obligación de proteger el centro de origen y diversidad del maíz, ya que el grano transgénico tiene un precio 30 por ciento menor al de su precio de producción.
Alertó sobre la posibilidad de que la contaminación genética sobre las especies nativas sea irreversible.
"Este cargamento debe ser enviado de regreso a Estados Unidos y las importaciones de maíz transgénico deben ser prohibidas ya", añadió.
Por la noche, Cecilia Navarro, activista de la organización, informó que el capitán del Ikan Altamira les comunicó que le fue ordenado regresar con su carga a Estados Unidos, por lo que el barco de los ambientalistas Artic Sunrise , lo escoltaría hasta 20 millas para asegurarse de su partida.
Dijo además que las autoridades mexicanas de las secretarías de Economía y de Agricultura no respondieron a los llamados de los ambientalistas.
En tanto, Covantes llamó a los miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) a que tomen medidas y garanticen que el Protocolo de Cartagena, también conocido como Protocolo de Bioseguridad, prevalezca sobre los dictados de ese organismo reunido en Cancún.
Asimismo, la Capitanía de Puerto adelantó la posibilidad de demandar penalmente a Greenpeace por violar leyes mexicanas al impedir el tráfico del barco.