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Bravo por Olga Sánchez Cordero. Que nadie venga a decir(nos), como intentó Mariano Azuela, que los hombres saben qué es ser mujer, madre, abuela. Él dice que tiene idea porque es padre de seis mujeres (todas llamadas algo parecido a Mariano, por cierto) y abuelo de 15 niñ@s. La ministra Sánchez Cordero, que por lo general se distancia personalmente de las discusiones, esta vez no lo hizo. El hombre, por ejemplo, nunca sabrá lo que es un dolor de parto ni el síndrome de depresión postparto, dijo. Daban ganas de ponerle al señor ministro la canción que popularizó Patxi Andion en los 80, “Si yo fuera mujer”. ¿La recuerda? “Nada de sostén, nada de pastillas, que las tome él…” En fin. Una gran discusión en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Grata sorpresa ver que ganó la discusión racional. Corroborar que después de todo no somos un país tan conservador como a veces parece. Fueron ocho votos de 11 los que dieron constitucionalidad al aborto en el DF. No sólo eso: sentaron jurisprudencia. Las reacciones por supuesto que no se hicieron esperar. Escenas contrastantes: un desencajado Jorge Serrano Limón dio pocas declaraciones y se fue. Una seria Mariana Gómez del Campo se decía triste por la decisión, pero que mandarán varias propuestas a la ALDF. Al irse ella, apareció un grupo de chavos a la afueras de la SCJN gritando consignas a favor de los tres ministros que votaron por la inconstitucionalidad: “Ortiz Mayagoitia, gracias por su valentía”… y así se iban. Se dijeron apartidistas y alumnos de diversas instituciones universitarias, como el Tec de Monterrey. Mujeres integrantes de diversas ONG como GIRE, Católicas por el Derecho a Decidir, Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia, IPAS, estaban felices hasta las lágrimas, como Malú Micher, directora del Instituto de la Mujer en el DF. Patricia Mercado llegó cuando todo había terminado. Eso sí, alcanzó a saludar a Jorge Díaz Cuervo. ¡¿Bomba?! Espero que Ruth Zavaleta no haya recurrido a ese síndrome de Fox de que podía decir cualquier cosa, al fin que ya se iba como presidenta de la Cámara de Diputados. Tuvo la ocurrencia de declarar que sus ¿compañeros? perredistas llevaron bombas molotov, el día de la toma de posesión de Felipe Calderón, el 1 de diciembre de 2006. Que las habían escondido entre cobijas y colchonetas. Pero como buena política, después salió a decir que no le constaba lo que había declarado. Que había sido irresponsable de su parte haber declarado eso. Y que a’i muere. Las cosas se ponen rudas en la ruta final para la renovación de la alcaldía de Acapulco. Para tratar de ganarse el voto de las personas con discapacidad, Gloria Sierra, la candidata del PRD, decidió hacer un acto y entregar sillas de ruedas. Es un voto que tiene más Luis Walton, de Convergencia, quien siempre ha sido sensible al tema, marcado por su padre con discapacidad. Todo iba bien hasta que a Sierra se le ocurrió —hágame favor—, frente a sus “beneficiados”, criticar a los perredistas que se fueron a Convergencia y los llamó, agárrese, “discapacitados mentales”. Uyyy. Zona preferente, fila G, asientos 8 y 9 del Auditorio Nacional, miércoles por la noche. Sentado, Fernando González, yerno de Elba Esther Gordillo y subsecretario de la SEP, escuchando muy atentamente a Vicente F… ¿Fox?... Noooo, Fernández. Por lo visto y oído, es megafán del charro de Huentitán. Se sabe todas sus canciones. ¡Vieran cómo cantó esa de “Por tu maldito amor”, “La ley del monte”, “Mujeres divinas”, “Estos celos”, “Acá entre nos” y el tema de Fuego en la sangre! Hasta de pie le aplaudía. Eso sí, había unas que sí le llegaban, bien pensativo se ponía. La que sí iba adolorida —pero no del corazón, sino de algún mal físico— era Maricruz Montelongo, su esposa e hija de Elba Esther Gordillo. Prefería quedarse sentada. Una foto dice más que mil palabras. Marcelo Ebrard sentado junto a Martí Batres en su clase de náhuatl. Menos mal que la clase fue a las 5 de la tarde y no más temprano, porque si no el jefe de gobierno se duerme… .
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