|
El destino, el pacto y los cambios
El destino parece alcanzarnos: según la ONU, México podría tener un crecimiento de apenas 1% en este 2008 debido a la crisis hipotecaria en Estados Unidos, nuestra dependencia en exportaciones y nuestra mayoría de reservas internacionales en dólares; en el mejor escenario, México podría crecer a un máximo de 3.3%, nivel que sin embargo estaría muy por debajo del 4.7% estimado para América Latina y lejos del 5% ideal para instalarnos en la competitividad global. Al mismo tiempo, el país se haya inmerso en una de sus peores etapas de violencia de los últimos tiempos con más de 10 mil ejecuciones del crimen organizado de 2001 a la fecha, y ya 125 —a cual más de sangrientas— tan sólo en lo que va de 2008 en cada vez más anchos territorios. Al mismo tiempo, el Ejército Popular Revolucionario informa que anunciará sus acciones militares al gobierno con la anticipación suficiente para evitar que haya víctimas inocentes de sus actos a la vez que exige la presentación de sus desaparecidos y presos políticos; en tanto, la patria se debate en sus debates como el de las organizaciones campesinas, transportistas y hasta los señores obispos con el ínclito secretario de Agricultura por culpa del TLC agropecuario que beneficia a unos y perjudica a muchos; igual los tres grandes partidos se confrontan por las reformas energéticas y laboral, y al interior de ellos por sus cotos de poder y desgarramientos internos, lo mismo en el PAN que en el PRI y el PRD. Simultáneamente los industriales se rajan y dicen que a ellos ni les consultaron en lo del pacto de las grandes tiendas con el gobierno para dizque bajar los precios en este enero que ya muerde como pocos y que amenaza el resto del año. Y es en medio de estos malos augurios que el gobierno de Felipe Calderón realiza sus primeros grandes cambios: Juan Camilo Mouriño se convierte formalmente en el número 2 al asumir la Secretaría de Gobernación en lugar de un Francisco Ramírez Acuña, cuyo mérito mayor ha sido el destape de Calderón en Jalisco, mientras que César Nava, de todas las confianzas del Presidente, se hará cargo dela Jefatura de la Oficina Presidencial y Rogelio Carbajal de la Secretaría Particular. Aunque parezca una obviedad, un gobierno más calderonista y si me apuran todavía más felipista. Cambios en los que hay que anotar el pedimento de renuncia a doña Beatriz Zavala, quien nunca se manchó sus zapatitos azules con el fango de la tragedia en Tabasco y quien ahora es sustituida por Ernesto Cordero, economista afamado, quien tendrá que demostrar que tiene la sensibilidad suficiente para enlodarse las botas en esos caminos de miseria por todo el país. Está claro, pues, que Felipe Calderón se convenció de que algo no marcha en su gobierno por lo que no sería de extrañar que otros cambios se vengan en cascada. En ese tenor se inscriben las instrucciones a Mouriño a fin de apremiar el diálogo con los poderes de la Unión y especialmente con el Legislativo, tener comunicación con las 32 entidades federativas sin importar su signo partidista y hacer valer el respeto a los derechos humanos, los migrantes y la libertad de expresión. Por algo será. En ese mismo sentido, el nuevo segundo hombre ha asumido el compromiso de dialogar con todas las fuerzas políticas y “mantener abiertos todos los canales para favorecer el entendimiento, la colaboración y la construcción de acuerdos”. Hace falta eso. Pero también se requiere mucho más: la convocatoria a un gran pacto nacional para enfrentar el reto histórico de los tiempos por venir. Del futuro que ya está enfrente. De las enormes y crecientes urgencias derivadas de la gigantesca deuda social con los que menos tienen. De la descomunal carga de rezagos que soportan apenas los grupos más vulnerables, que con frecuencia son también focos rojos cercanos al estallido social. Por ello resulta impostergable un gran debate nacional intenso, pero civilizado sobre la nación que somos y el país que podemos ser. Jamás podríamos perdonarnos que otros, a pesar de sus radicalismos opuestos, sean capaces de ponerse de acuerdo en lo esencial y nosotros sigamos sumidos en el disenso. Es en esta convocatoria fundamental donde veremos de qué está hecho el actual gobierno. ddn_rocha@hotmail.com
|